-Estoy ebria
-Yo igual, sentémonos
-¿no estará muy húmedo?
-naaaah, es primavera, casi verano y además, ya te dije: también estoy ebrio; quiero descansar.
Nos sentamos y guardamos silencio. En mi mente sólo pensaba que en un rato más tendría que irme del campus para juntarme con Sofía y que ya no aguantaba más tener mi secreto atravezado entre las cuerdas vocales de mi garganta de lata pasada a Cooler Bola 8. El pasto no estaba para nada húmedo y el ambiente estaba más bien tibio.
Pensaba en cómo empezar, hasta que exploté:
-Lucas- le dije
-Amanda-
-Estoy con la Sofía
-¿Cómo?- me dijo con cara de "contextualízame"
- ¿Te acuerdas de que el día de Yelle me quedé conversando con la Sofía?
-Sí
Entonces Lucas me miraba con una cara de contextualización que pedía a gritos que fuera rápida con el cuento.
-Es que ahí, nos dimos un beso
Y me largué contándole lo de la playa, lo mal que lo había pasado cuando me acordé. Le hablé de mis temores, de mis descubrimientos y de lo sucedido en el concierto de Yelle. Cuando terminé, me miró con cara de alegria nerviosa y me dijo:
-Sofía, a mi también me han estado pasando cosas. No sabes cómo te entiendo.
Lucas es mi amigo del alma, lo conocí el segundo semestre del primer año de la carrera, en un paseo de curso. En esa ocasión, hablamos de dos millones de estupideses entretenidas alrededor de una parrilla con choripanes y, con el tiempo, nos hicimos inseparables.
Somos compañeros de trabajo, de esos en que el otro conoce tus tiempos, tus habilidades y debilidades. Compartimos gustos, valores y por sobre todo, un profundo sentido del ridículo que le ha servido a Lucas para entenderme en cada taldazo que sufro en la vida. Como yo, se distrae a los 35 minutos de concentración, piensa en imágenes y es capaz de hablar hasta por su ass de algo que le gusta.
También nos encanta reirnos de la gente.
Se comprenderá, por tanto, mi necesaria-necesidad de hablarle, de contarle mi secreto. Y su respuesta me dejaba hiperventilada:
"-Sofía, a mi también me han estado pasando cosas. No sabes cómo te entiendo."
¿Qué intentaba decirme?
-Yo igual, sentémonos
-¿no estará muy húmedo?
-naaaah, es primavera, casi verano y además, ya te dije: también estoy ebrio; quiero descansar.
Nos sentamos y guardamos silencio. En mi mente sólo pensaba que en un rato más tendría que irme del campus para juntarme con Sofía y que ya no aguantaba más tener mi secreto atravezado entre las cuerdas vocales de mi garganta de lata pasada a Cooler Bola 8. El pasto no estaba para nada húmedo y el ambiente estaba más bien tibio.
Pensaba en cómo empezar, hasta que exploté:
-Lucas- le dije
-Amanda-
-Estoy con la Sofía
-¿Cómo?- me dijo con cara de "contextualízame"
- ¿Te acuerdas de que el día de Yelle me quedé conversando con la Sofía?
-Sí
Entonces Lucas me miraba con una cara de contextualización que pedía a gritos que fuera rápida con el cuento.
-Es que ahí, nos dimos un beso
Y me largué contándole lo de la playa, lo mal que lo había pasado cuando me acordé. Le hablé de mis temores, de mis descubrimientos y de lo sucedido en el concierto de Yelle. Cuando terminé, me miró con cara de alegria nerviosa y me dijo:
-Sofía, a mi también me han estado pasando cosas. No sabes cómo te entiendo.
Lucas es mi amigo del alma, lo conocí el segundo semestre del primer año de la carrera, en un paseo de curso. En esa ocasión, hablamos de dos millones de estupideses entretenidas alrededor de una parrilla con choripanes y, con el tiempo, nos hicimos inseparables.
Somos compañeros de trabajo, de esos en que el otro conoce tus tiempos, tus habilidades y debilidades. Compartimos gustos, valores y por sobre todo, un profundo sentido del ridículo que le ha servido a Lucas para entenderme en cada taldazo que sufro en la vida. Como yo, se distrae a los 35 minutos de concentración, piensa en imágenes y es capaz de hablar hasta por su ass de algo que le gusta.
También nos encanta reirnos de la gente.
Se comprenderá, por tanto, mi necesaria-necesidad de hablarle, de contarle mi secreto. Y su respuesta me dejaba hiperventilada:
"-Sofía, a mi también me han estado pasando cosas. No sabes cómo te entiendo."
¿Qué intentaba decirme?