miércoles 19 de agosto de 2009

Cuando te pensé...

Fue hace tiempo ya, mayo del 2008, en una de esas noches escribí:
"Por primera vez en la vida siento lo que siento, jamás se me había pasado por la cabeza pensar que esa complicidad, podía ser algo más que solo complicidad. Nuestra amistad ya es mucho más que eso, es hermandad, es saber lo que piensas, lo que harás, las reacciones del minuto. Es una cosa inexplicable que no sé dónde comienza y dónde termina, es esa energía que no sé en qué minuto nació ni hacia dónde se dirige."
Así parece que comenzó todo, así entraste en mi cabezota...

Llegaron las vacaciones de invierno y como siempre el típico viaje a la playa. A unos días de la partida, yo aún no estaba segura de ir, obviamente tú me convenciste. Ese paseo fue distinto, por primera vez el grupo estaba conformado en su mayoría por tus compañeros de clase, Lucas, Max y Sebastián, por lo tanto Agustín y yo eramos la minoría.
Llegué a la playa ese viernes, un poco más tarde que ustedes, el terremoto estaba listo y los choripanes en la parrilla.

Fue la madrugada de la segunda noche de carrete... no sé en que momento empezó nuestra charla. Sentadas en el piso, en medio del living, tú sostenías mi espalda con tu rodilla. Recuerdo que estuvimos mucho rato así... muy tarde nos fuimos a dormir, siempre tenías frío y te acomodabas en mi espalda a robarme calor... la noche anterior me habías tomado la mano... esa noche tomaste mi mano nuevamente, y yo... yo intenté robarte un beso, pero no me dejaste y corriste la cara.

A la mañana siguiente tenía miedo, me armé de valor para darme vuelta y mirarte a la cara, pero no pasó nada, tú seguías igual... durante el día busqué algún indicio, algún cambio de actitud, pero nunca hubo nada de nada.
El domingo en la noche la aventura playera se acabó, regresamos a Santiago, yo volví aturdida, sintiendo que jugaba con fuego, que engañaba, con todas mis certezas perdidas y con un montón de dudas a cuestas.

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